Uno, dos y tres
Camino por la calle, imagino todo una y otra vez. Cambiando la dirección del tren, de arriba a abajo. Parece un juego que no logro entender; cuento uno, dos, tres y todo vuelve a empezar.
Escucho las voces de la gente, veo sus miradas y a las seis otra vez me pierdo en la esquina. Una gran lista de cosas por hacer, me golpea de pronto; cuento uno, dos, tres y mis pasos se pierden.
Entre las luces de los carros, llega la tarde, cae la noche. Empieza la ilusión de poder comprender, despacio dando vueltas sonriendo sin saber porque, hablo con un desconocido y cuento uno, dos, tres hasta que todo empieza otra vez.