Poco a poco la princesa fue perdiendo los colores, todo a su alrededor se volvió gris, perdida sin camino ni destino hacia el cual caminar, sacó se brújula y se dio cuenta que estaba rota daba vueltas sin parar no tenia hacía donde caminar.
Así los días pasaron y todo lo que había a su alrededor, las grandes riquezas del castillo, las flores de los campos, ahora estaban pintadas en escala de grises, a la princesa se le perdieron todos sus colores y no los pudo ya encontrar.
Hasta que un día llego él, un príncipe dispuesto a encontrar la magia que la princesa escondía, se fue ganando su confianza con bonitos detalles, con una hermosa sonrisa y entre divertidos paseos ricos helados, poco apoco todo iba recobrando su color.
La princesa descubrió que lo que tanto necesitaba era el amor, y cada vez que estaba con su príncipe descubría un nuevo color, un sonido mágico que la hacía soñar una vez más.
Un día como cualquier otro el príncipe se acerco al rey y le contó sus intenciones de pedirle matrimonio a la princesa. Luego llevo a la princesa a un paseo a caballo, muy cerca del lago se detuvieron, saco un hermoso anillo y le pidió que se casaran la princesa acepto.
Desde entonces fueron muy felices juntos, el mundo tenía color y la brújula de la hermosa princesa volvía a funcionar, todo lo que ella necesitaba era creer en el amor.